En una ciudad como Nueva York o Barcelona , donde cada esquina guarda una historia y cada tren parece conducir a un destino inesperado, los encuentros se vuelven parte del paisaje. Entre luces de neón, estaciones llenas como la de Penn Station y el ruido constante de la gran manzana , a veces lo que parece una simple coincidencia puede transformarse en el comienzo de algo que cambia el rumbo de una vida.

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